Hace más de una semana que fue el Maratón de la Ciudad de México, donde por primera vez obtuvo la certificación de bronce por la IAAF, siendo también el maratón con mayor crecimiento en los últimos años. Durante los 42,195 metros hubo de todo, como el señor de los peluches, la botarga del Dr. Simi que no lo dejaron entrar al estadio, Juan Luis Barrios quedando en la honrosa cuarta posición, los africanos ganando los primeros lugares, pero hubo algo que aun siguen tocando el tema y creo que es darles mucha importancia, a ellos que son los que algunas redes sociales les llaman "tramposos", al inscribirse en un maratón es para correrlo completo, pero habrá quien no lo hace y existen miles de historias por las cuales no lo recorren los 42km.
El punto de este texto es, el trabajo que hicieron de exhibir a los tramposos en redes sociales fue muy buen aporte, y ojalá a muchos les quede la amarga experiencia de que los exhibieron y no lo vuelan a hacer.
Pero en realidad hacer eso, el estar exhibiendo aun a gente tramposa es darle más valor a los que realmente hicieron la distancia desde cero hasta cruzar la meta en CU, por que mejor no darles más valor a los que si corren, trotan o caminan los 42km con sus 195 metros que a esos sinvergüenzas que cortan camino, que inician a la mitad o antes de llegar a la meta.
Al destacar a esos que hacen la distancia completa, sacar su foto su tiempo sin importar si lo hacen en seis horas, resultaría más saludable y valioso que estar destacando a eso "minimaratonistas" por así llamarlos de una buena manera.
Es un buen punto exhibir a los tramposos, pero es doblemente mejor exhibir a quienes si hacen el maratón completo.
Cada quien su conciencia y su culpa, si hace o no hace trampa en alguna carrera, todos sabemos que un buen corredor saborea y disfruta el hacer la distancia completa y cruzar esa meta que sabe como "a tocar un pedacito del cielo", y le das valor a tantos meses de entrenamiento, dedicación, esfuerzo y sacrificio. • EC
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