LA AVENTURA FALLIDA EN LA 'GRAN MANZANA'
Carlos Torres quería vivir una de las experiencias deportivas más excitantes de su vida cuando embarcó rumbo a Nueva York. El domingo el corredor del Running Zaragoza iba a disputar el maratón más legendario. Pese al desastre humano y material que causó el Huracán Sandy en los estados de Nueva Jersey y Nueva York, Torres viajó tranquilo. "Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, aseguró el miércoles en una rueda de prensa que la carrera se iba a celebrar", explica.
Viajó a la Gran Manzana junto a Fran Díaz y Sonia Santander. Una vez que llegaron a su destino, comenzaron los problemas. "Unas 50 personas nos quedamos colgadas por la noche puesto que el hotel estaba cerrado por falta de luz y agua. La situación era caótica. Al final encontramos otro y dormimos de mala manera".
Pero lo que va mal, puede empeorar. El día siguiente llegó la peor noticia para los corredores. "El viernes por la tarde Bloomberg anunció que la carrera se suspendía. Al principio creíamos que era una broma", reconoce. A partir de este momento llegó la impotencia y la indignación a casi todos los corredores extranjeros que iban a correr el domingo. Se calcula que más de 20.000 atletas eran de otros países. "Si te lo dicen el lunes, te fastidia, pero no vas. ¡Yo me hubiera vuelto el viernes!".
Torres gestionó el maratón por una agencia cuyo responsable es el sevillano Fernando Pineda. Vendía de forma conjunta en el paquete el dorsal, que costaba 300 euros, y el viaje con la estancia, que superó los 2.000 euros. "Me siento engañado. Hemos pagado la inscripción de una carrera que no se ha hecho. La cancelaron cuando el turismo estaba allí, la organización no iba a perder dinero y, de paso, conseguirían los votos de la gente que vive en Nueva York en unas elecciones tan ajustadas. Por ahí pueden ir los tiros y eso sentó fatal", valora Torres, que confiesa que se reflejó la doble moral de los norteamericanos. "No queremos que se haga el maratón, pero habéis venido, hacéis turismo y se gasta el dinero".
Torres convivió siete largos días con los habitantes de Nueva York. Se mostraban muy comprensivos con los atletas extranjeros. "A la gente le daba pena nuestra situación. Te decían que lo sentían, pero la mayoría no quería que se corriera. Ellos querían ayudar a sus compatriotas. Fue todo muy electoral y el maratón se podría haber corrido. Causó más problemas no correrlo". Muchos atletas pensaron en realizar un maratón solidario y dar parte de la inscripción a los afectados por el huracán.
Al final hubo una carrera espontánea en el Central Park. "Vía twitter el periodista andaluz Rafa Vega organizó una quedada el domingo en Central Park. Fuimos 400 personas. Me dediqué a trotar y yo corrí 30 kilómetros. Había gente de todas las nacionalidades y mucha gente animando".
Lo peor es que la organización todavía no ha decidido que es lo que hará el año que viene. "Nos han dicho que seamos pacientes. Creo que no se devolverá el precio de la inscripción y guardarán la plaza". Pero la pasión de este atleta veterano de 39 años puede con todo. Y Torres lo tiene claro. "El año que viene seguro que vuelvo", concluye.
Carlos Torres posa en Nueva York al lado de la infraestructura que se había montado para la carrera.
Foto:SERVICIO ESPECIAL
Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/
Carlos Torres posa en Nueva York al lado de la infraestructura que se había montado para la carrera.
Foto:SERVICIO ESPECIAL
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