La fatiga en un maratón es inevitable, ya que se somete al organismo a un esfuerzo extraordinario y la “pared” es el punto de fatiga donde nuestros depósitos de glucógeno se vaciaron completamente y nos "invita" a bajar el ritmo de carrera por tener que recurrir a otros combustibles de no tan buena calidad (grasas). Por eso, las comidas del día anterior y el desayuno previo a la carrera son muy importantes para saturar bien las reservas. Es fundamental que la digestibilidad y tolerancia de estas comidas sea buena para evitar problemas estomacales durante el evento.
El desayuno antes de la carrera
Preparar tus depósitos de energía es vital para llegar a meta. Si sueles salir de casa con un café (como casi todos) empieza a acostumbrar a tu cuerpo a desayunar, porque el día de la carrera no se deben introducir cambios que alteren tu sistema digestivo. El desayuno ideal debe tomarse entre tres o cuatro horas antes de la carrera, depende de lo que tardes normalmente en hacer la digestión. Se debe comer entre 500 a 1.000 calorías, en forma de carbohidratos de asimilación lenta, lo más popular es tomar yogur con muesli, frutos secos y frutas.
Para mantener el estómago ocupado y ligero hasta la hora de la salida, las infusiones con miel (manzanilla con anís) y las frutas son tu mejor aliado. Debes empezar a probar el mes anterior a la carrera para ver como te sientan. Si el hambre te agobia, no pruebes alimentos nuevos, toma pasas o frutos secos en pequeña cantidad y bebidas energéticas que ya conozcas. Y por supuesto, no dejes de hidratarte antes de la carrera.
Fuente: El Mundo de los Corredores

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